¡MENUDA TROPA! (2018)

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Joaquín Luna ha estado en la guerra de Irak y Kuwait, pero también enel cortejo fúnebre de Paquirri en Sevilla. Ha cubierto cuatro JuegosOlímpicos y tres Mundiales de fútbol, así como el debut copero deMessi en el Barça en el campo de la Gramenet. Informó de la matanza de Tiananmén en 1989 y de los atentados del 11-S en Nueva York, de treselecciones presidenciales estadounidenses y de dos francesas, y fueprotagonista de noches memorables en París, Hong Kong y Washington,cuando lo de ser corresponsal era otra cosa.Podría decirse, porabreviar, que no hay acontecimiento relevante de los últimos treinta y cinco a?os del que Joaquín Luna no haya escrito. Muchos de ellos losrecuerda en este libro, homenaje jocoso y despreocupado a una forma de entender y vivir el oficio que seguramente ya no existe, pero sobretodo un recorrido, repleto de anécdotas, por la trayectoria de unauténtico periodista de raza que nunca ha dejado de ser «un se?or deLa Vanguardia».«?I may look interested but I?m just being polite?. Elpeque?o cartel, como quien no quiere la cosa, estaba situado en lamesa del director de La Vanguardia de cara al visitante, que, comoquien sí quiere la cosa, era yo, estudiante de quinto de Ciencias dela Información. Don Horacio Sáenz Gue­rrero citaba a medianoche a lasvisitas menores en su des­pacho, donde ofrecía una imborrable lecciónde periodismo de calidad. En penumbra, y con una lámpara de mesa portoda iluminación, el director del rotativo leía, repasaba y corregíatodas las páginas del diario antes de que entrara en imprenta. Uncamarero?la redacción tenía bar y cama­reros? le traía un café corto, y don Horacio encendía con parsimonia un cigarrillo rubio.»